sábado, 14 de febrero de 2015

Pregunta sin respuesta.

Mami, ¿Y yo cuándo voy a tener un hermanito?
Ahí está la pregunta del hijo de una mujer con esterilidad secundaria, pregunta para la que por supuesto no hay respuesta.
Hola, me llamo Stela y soy estéril. Esterilidad secundaria, porque ya tengo un hijo, pero estéril al fin y al cabo. No voy a decir que el dolor que se siente es como el de una mujer estéril y sin hijos (las primarias), pero duele también, vaya que si duele. Desde luego mi más sincera admiración y respeto por aquellas mujeres que luchan por tener su primer hijo, qué camino más difícil, injusto y lleno de espinas os ha tocado tomar. Pero yo lucho por mi segundo hijo, y si no es el mismo camino que el vuestro, muy juntos deben estar.
Las que tenemos esterilidad secundaria no tenemos el miedo y la preocupación de pensar que quizás nunca podremos ser madres, eso desde luego no. Tenemos otras cosas, a nuestros preciosos hijos, la luz de nuestra vida, nuestros tesoros, lo más preciado de este mundo... a los que no podemos dar un hermanito.
Tenemos la cuna, el carrito, la sillita, la trona, la bañera, el cambiador, montañas y montañas de ropita. Todo nuevo, casi nuevo porque no ha dado tiempo a gastarlos porque han crecido tan deprisa, es que crecen tan deprisa...¿Y si no los podemos volver a utilizar? ¿Y si se lo tengo que regalar a mi amiga, a mi cuñada... que sí están embarazadas? (nooooooo!)
Es que ¿por qué ha tenido que crecer tan deprisa? ¿Y si ya no puedo tener más bebés? Y claro, nuestros peques, que ya no son bebés, tienen que soportar que a veces los sigamos tratando como bebés. Pero mi hijo ya no es un bebé y me acaricia la barriga mientras me pregunta que por qué yo no tengo un bebé ahí dentro como la tía... Mira que me hace preguntas difíciles, es que es increíble, por qué ésto, por qué lo de más allá, cosas que jamás te podrías haber imaginado, pero siempre le contestas, siempre hay que contestarles. Pero con esta pregunta, con ésta, con ésta......me quedo callada.
Con ellos hacemos cosas de madres y vamos al parque, lleno de otras madres, que sí tienen más de un hijo. Oye, es que no hay ni una que teniendo un hijo de la misma edad que el tuyo no tenga ya hermanitos, mayores o menores. Es que de algunas incluso sus hijos mayores son menores que el tuyo y ya tienen hermanos pequeños o los están esperando. Y claro, según pasa el tiempo esto va pasando con más frecuencia.
En fin, que también se sufre. El primer hijo vino relativamente fácil. Pero ahora... ¿qué ha pasado? ¿Por qué ahora no? Si he seguido llevando una vida sana, si no fumo, hago ejercicio, apenas bebo, si todavía soy joven (36 cuando empezamos a buscar el segundo). ¿QUÉ DEMONIOS HA PASADO?
Así que después de darle vueltas y vueltas me decidí a escribir aquí todo esto que siento y a veces quiero gritar pero no puedo, porque por supuesto este dolor (monopolizador, absorbente, egoísta, sobre todo egoísta) nadie lo puede entender sino una pareja que esté pasando por lo mismo, nadie y menos aún si ya tienes un hijo, porque ¿qué importancia tiene que ya no puedas tener más?
Nosotros sabemos que mucha, demasiada...
Espero que alguien pueda ver esto y pueda identificarse conmigo, y si no, ya he encontrado un desahogo.
Suerte!

2 comentarios:

  1. Hola Stela! Me gusta mucho tu enfoque!
    Tus palabras desde la humildad, la empatía y el sufrimiento que estás viviendo me han llegado.

    Es verdad que las "primerizas" infértiles estamos horriblemente mal porque estamos en el mundo no madre (sin ni siquiera saber si llegaremos) y nuestra alma está en el de las mamis.

    Ahora, la infertilidad secundaria tambièn debe doler mucho...
    Te deseo mucho ánimo y mucha fuerza para que lo logreis, me quedo por aquí para ver como le das un hermanito a tu hijo ;)

    Un abrazo, luchemos!

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    1. Hola desvergonzada! Muchas gracias por tus palabras y tus ánimos. Yo lo repetiré siempre, la infertilidad secundaria duele mucho pero no debe ser lo mismo, os admiro un montón por vuestra lucha. Espero que pronto podáis tener vuestro primer hijo (o primeros).
      Un abrazo

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